Una historia que comenzó hace más de doce años
Mi interés por la moda femenina de golf tiene un origen profundamente personal. Comenzó hace más de doce años, cuando el entusiasmo de mis hijas por este deporte me llevó a descubrir un mundo que también despertaría mi curiosidad profesional.
Cuando ellas comenzaron a interesarse por el golf, me encontré con algo que sinceramente me sorprendió: la dificultad para conseguir ropa diseñada para niñas que quisieran practicarlo.
En México las alternativas eran muy limitadas. Pensé que viajando a Estados Unidos encontraría una oferta mucho más amplia, pero en las tiendas especializadas que visité descubrí una realidad parecida: había prendas para hombres y niños, mientras que las opciones para niñas eran prácticamente inexistentes.
Aquella experiencia despertó mi curiosidad. Comencé a observar lo que sucedía en otros mercados y encontré propuestas asiáticas que ya exploraban una interpretación diferente de la indumentaria femenina de golf. Fue uno de esos momentos en los que una inquietud aparentemente sencilla termina abriendo una conversación más amplia: ¿por qué las niñas y las mujeres no encontraban las mismas posibilidades de elección? Con el tiempo comprendí que aquella búsqueda no hablaba solamente de ropa. También me invitaba a reflexionar sobre la representación femenina dentro de la cultura del golf.
Una pasión compartida que abrió nuevas oportunidades
El entusiasmo de mis hijas por el golf fue mucho más que una motivación familiar. También me permitió observar el deporte desde otra perspectiva y preguntarme por qué las mujeres no tenían una presencia más natural dentro de las competencias.
Con la creación de Puebla Open, encontré la oportunidad de proponer algo que para mí tenía mucho sentido: que desde su primera edición fuera un torneo mixto. Mis hijas querían jugar y yo creía firmemente que las mujeres debían tener la oportunidad de participar dentro del mismo torneo, con los mismos derechos que los hombres.
La propuesta encontró apertura y pudimos integrar a las jugadoras desde el inicio, sin necesidad de crear una competencia femenina separada, esa convicción también me llevó a impulsar espacios para empresarias y marcas lideradas por mujeres, así como una experiencia femenina paralela que ampliara las oportunidades de conexión y participación alrededor del evento.
Siempre he creído que el valor de una experiencia no termina en lo que sucede durante un evento. También está en las conversaciones que genera, las relaciones que facilita y las oportunidades que pueden construirse a partir de ellas. Hoy, cuando observo la evolución de la moda femenina de golf, recuerdo aquellos primeros años y las dificultades para encontrar ropa deportiva para mis hijas. Entiendo que, más allá de las tendencias, lo que siempre me ha interesado es que las mujeres podamos encontrar nuestro lugar dentro de este deporte, conservando nuestra personalidad, nuestra identidad y nuestra propia manera de interpretar la elegancia.
El nuevo lenguaje de la moda femenina en el golf
Durante mucho tiempo, la estética del golf estuvo asociada a códigos bastante definidos: polos clásicos, faldas deportivas, pantalones de cortes tradicionales, colores sobrios y accesorios esencialmente funcionales. Es una herencia que me sigue pareciendo elegante.
Lo que encuentro especialmente interesante hoy es la manera en que distintas marcas dialogan con esa tradición desde perspectivas contemporáneas. No se trata necesariamente de sustituir sus códigos, sino de descubrir otras posibilidades dentro de ellos.
Lacoste representa para mí una referencia del estilo deportivo clásico. Sus códigos atemporales nos recuerdan que hay prendas capaces de conservar su vigencia durante generaciones.
Macade Golf propone una lectura más contemporánea, donde la funcionalidad deportiva convive con siluetas depuradas y una estética moderna. Fair Liar me llama la atención por su interpretación femenina del universo country club, mientras que WISKII explora una relación más cercana entre moda, movimiento y diseño.
También encuentro interesantes las propuestas de Bad Birdie, por su personalidad y uso del color, y de HEAD, por esa conexión entre la herencia deportiva y una estética renovada.
Son expresiones distintas de un mismo universo. Y precisamente eso es lo que me interesa destacar: no existe una sola manera de vestir con elegancia dentro del golf.
La elegancia no tiene una talla ni una edad
Si algo me gustaría transmitir a través de esta selección editorial es que el estilo no debería estar condicionado por una edad, una talla o un tipo de cuerpo.
Una mujer puede sentirse extraordinariamente elegante con un conjunto clásico de polo y falda-pantalón, un vestido deportivo bien estructurado o una combinación contemporánea de prendas técnicas y tejidos ligeros. Lo importante es comprender cómo funciona el conjunto y, sobre todo, cómo nos permite sentirnos y movernos.
Personalmente, encuentro especial valor en el patronaje, la proporción, la calidad de los materiales y la forma en que una prenda acompaña nuestros movimientos. Prefiero una silueta que permita libertad a una que busque llamar la atención únicamente por ajustarse al cuerpo.
También considero fundamentales los pequeños detalles: un cuello bien construido, una falda con movimiento, una visera apropiada, un zapato cómodo y un color que armonice con nuestra personalidad. Son decisiones discretas, pero capaces de transformar una imagen. Porque, para mí, la verdadera sofisticación rara vez necesita exageraciones.

Vestir para jugar: funcionalidad, comodidad y respeto por el entorno
Hay algo que considero indispensable distinguir: vestirse para jugar golf no es lo mismo que vestirse para asistir a un encuentro social dentro de un club.
Cuando participamos como jugadoras, la funcionalidad debe ser prioritaria. Necesitamos prendas que permitan realizar el swing, caminar, protegernos del sol y mantenernos cómodas durante varias horas.
La elección del calzado, los tejidos, el largo de las prendas y los accesorios debe responder a esas necesidades y considerar los códigos de vestimenta del club donde se juega, sin embargo, respetar esos códigos no significa renunciar a nuestra individualidad. Al contrario, creo que conocerlos nos permite interpretar la ocasión con mayor libertad y criterio.r
Es algo que también observo en el mundo de la moda: las propuestas más interesantes no necesariamente rompen con toda la tradición. Muchas veces la reinterpretan con inteligencia.

Bankaool Puebla Open 2026 by Ewald & Kohl: una nueva oportunidad para conversar sobre estilo
En el marco de Bankaool Puebla Open 2026 by Ewald & Kohl, me pareció un momento especialmente oportuno para compartir esta mirada.
Más allá del torneo, el golf representa para mí un espacio de convivencia, confianza y relaciones que trascienden el campo. Un universo donde el deporte, la hospitalidad, las marcas y las experiencias pueden encontrarse de manera natural, por eso quise reunir una selección de inspiración de moda femenina para quienes formarán parte de esta edición como jugadoras.
No pretendo establecer reglas de estilo ni sugerir que todas debamos vestir de la misma manera. Mi intención es abrir una conversación sobre la elegancia, la comodidad y la libertad de expresar nuestra personalidad, entendiendo siempre el contexto en el que nos encontramos.
Al volver a aquella experiencia de hace más de doce años, cuando buscaba ropa para mis hijas y encontraba tan pocas opciones, me entusiasma descubrir cuántas posibilidades existen hoy para interpretar el estilo femenino en el golf. Quizá lo más significativo no sea únicamente cuánto ha cambiado la moda, sino las conversaciones y los espacios de participación que podemos seguir construyendo alrededor del deporte.
El estilo también forma parte del juego.
Erika Ewald
Lujo que inspira, historias que conectan.