Por Joél Arturo | Periodista Deportivo
A lo largo de mi carrera periodística he caminado por los campos de golf más exigentes del mundo. He documentado la presión absoluta de un domingo de campeonato, el silencio que envuelve al público antes de un tiro decisivo y la gloria que crea a las leyendas de este deporte.
Sin embargo, nada en mi experiencia profesional me preparó para el impacto cultural y comercial que trajo consigo la llegada de LIV Golf. Acostumbrado a las tradiciones inquebrantables de los clubes centenarios y al protocolo rígido de los circuitos clásicos, presenciar por primera vez un evento de esta nueva liga fue como ver el futuro operando frente a mis ojos.
La introducción de formatos rápidos de cincuenta y cuatro hoyos, las espectaculares salidas simultáneas donde la acción explota en todo el campo al mismo tiempo, la música sonando en los pastos y la competencia por equipos transformaron por completo la experiencia de los espectadores. Pero detrás de este gran espectáculo, descubrí un mundo mucho más profundo.
LIV Golf no solo vino a sacudir las reglas del deporte profesional; vino a dar una clase maestra mundial sobre relaciones públicas, influencia y atención de primer nivel. Ellos demostraron que el golf podía evolucionar para convertirse en la plataforma de negocios más ágil y poderosa de nuestra era.
El Reto Silencioso de las Empresas en México
Al observar de cerca la red de contactos que LIV Golf logró tejer, me quedó muy claro que este modelo era la respuesta exacta a un problema silencioso que viven las grandes empresas a nivel mundial. Hoy en día, la atención de las personas es el recurso más escaso de todos.
Las marcas invierten presupuestos enormes en publicidad digital, patrocinios y campañas masivas, pero paradójicamente logran influir cada vez menos en sus clientes ideales. En ciudades clave de nuestro país como Ciudad de México, Puebla, Mérida, Cancún y Veracruz, los directores generales enfrentan este reto a diario. La saturación de anuncios ha hecho que los compradores simplemente dejen de prestar atención.
En este mundo tan conectado, ser visible ya no garantiza cerrar una venta. Las decisiones de alto valor, los contratos que cambian el rumbo de una compañía, continúan dependiendo enteramente de las relaciones humanas y de la confianza. Es exactamente en este punto de la historia donde una productora mexicana decidió no solo observar el fenómeno de LIV Golf desde la barrera, sino entender su secreto, extraer sus mejores prácticas y adaptar toda esa potencia a la realidad de los negocios en nuestro país. Hablo por supuesto de Ewald & Kohl.
Relaciones Inteligentes en el Campo de Juego
Lo que esta productora logró hacer fue tomar la genialidad de esta nueva era del golf y trasladarla al sector empresarial. Cuando asistí por primera vez a un torneo corporativo organizado por ellos, comprendí de inmediato que habían elevado el estándar a un nivel que yo jamás había visto en México. No estaban organizando un simple día de campo para ejecutivos estresados; estaban construyendo auténticos escenarios para generar confianza y cerrar tratos.
Ellos entienden a la perfección un detalle que el nuevo golf mundial explotó con maestría: este deporte regala el tiempo y el espacio necesarios para que las jerarquías de las oficinas desaparezcan. Cuatro o cinco horas de convivencia sin interrupciones reducen la distancia entre las personas y permiten conocer el verdadero carácter de un líder.
Caminando por el campo, Luis Ewald, Director de la productora y especialista en la organización de torneos de golf, me resumió esta visión comercial con una frase contundente: “El golf corporativo no interrumpe la agenda de tu cliente, le regala un entorno donde la confianza madura a su propio ritmo”. En un mundo donde los directivos apenas tienen quince minutos para tomar una llamada rápida, lograr que un cliente importante camine a tu lado durante toda una mañana es un triunfo absoluto.
La verdadera magia de este nuevo estándar ocurre gracias a un método de trabajo que han bautizado como Netgolfing. Como analista deportivo, me parece fascinante porque aplica mucha inteligencia a la hora de armar los grupos de juego, en los torneos tradicionales, los organizadores reunen a los jugadores basándose únicamente en su nivel deportivo. Ewald & Kohl hace algo radicalmente distinto al agruparlos por el potencial de negocios que pueden hacer juntos.
Para entender la lógica detrás de esto, Jesús Mejía, Autor de “El tesoro oculto de tu empresa” y Consultor en Estrategia de Marca de Ewald & Kohl, me compartió la clave de su modelo: “La reputación de una marca se dispara cuando se convierte en el puente directo que facilita el cierre de un gran negocio entre dos invitados”.
Por eso, si una empresa de tecnología necesita abrir mercado, la productora se asegura de colocar a su director en el mismo grupo de juego que el dueño de la flotilla de camiones más grande de la región. En el hoyo uno tienes a dos desconocidos. En el hoyo dieciocho tienes a dos futuros socios.
El Orgullo Nacional y la Elección del Escenario
Como periodista mexicano, no puedo hablar del impacto del golf moderno en nuestro país sin mencionar el enorme orgullo que representa ver a figuras nacionales dominando los circuitos internacionales. Jugadores excepcionales como Carlos Ortiz y Abraham Ancer han puesto la bandera de México en lo más alto de la élite deportiva. Su presencia en los grandes torneos puso a nuestro país en el mapa mundial y creó una historia de triunfo local muy inspiradora.
Esa misma grandeza es la que la productora busca reflejar al momento de elegir las sedes para sus eventos. Tomemos como el ejemplo perfecto al Club de Golf Chapultepec, sede del gran evento LIV Golf en la capital del país.
Ubicado en el corazón de la Ciudad de México, este campo tiene características únicas, como una altura superior a los dos mil doscientos metros sobre el nivel del mar. Esta condición cambia por completo la forma en que vuela la pelota y exige a los jugadores pensar cada tiro.
Pero desde la visión de los negocios, elegir un lugar así es un mensaje de poder. El prestigio histórico, la tradición y la exclusividad del Club de Golf Chapultepec elevan de forma automática el estatus de la empresa que organiza el torneo frente a todos sus invitados.
El Arte de Recibir a los Invitados y Entender cada Ciudad
Otra de las lecciones más grandes que me llevé al analizar el trabajo de esta productora fue su dominio total sobre el arte de recibir a las personas con un nivel de lujo impecable. Los periodistas deportivos solemos enfocarnos demasiado en los marcadores, pero la realidad es que el juego de los grandes negocios se gana en la comodidad de la Casa Club y en la privacidad de las zonas exclusivas.
Mientras observaba la logística en la zona de recepción, Erika Ewald, Especialista en lujo, Experiencia y Hospitalidad de la productora, me reveló el secreto para lograr esta atmósfera: “El verdadero lujo corporativo no es el exceso visual, es la precisión emocional necesaria para que el invitado baje la guardia”. Con esa filosofía, comprendí que no se trata de saturar al directivo con lonas gigantescas o comida extravagante. Se trata de crear un ambiente donde la música, la calidad de los alimentos y el trato del personal fluyan de forma natural. Cuando el invitado se siente cómodo, las barreras de los negocios simplemente desaparecen.
Como alguien que ha viajado por toda la República Mexicana cubriendo el deporte, aplaudo de pie la inteligencia con la que adaptan este modelo dependiendo de la ciudad. Para la Ciudad de México, su enfoque está dirigido a los grandes banqueros y fondos de inversión. Si viajamos a Puebla, la fuerte industria local dicta un formato pensado para el sector automotriz y las fábricas de exportación.
En Mérida, los torneos se centran en el desarrollo de bienes raíces de lujo. Un destino como Cancún pide a gritos un modelo enfocado en el turismo de primer nivel, mientras que el histórico puerto de Veracruz exige un formato pensado para el comercio internacional y las aduanas.
El Respaldo Académico que Marca la Diferencia
Para terminar, lo que separa definitivamente a esta productora del resto de sus competidores es el respaldo formal que tienen a través de EK Institute. A lo largo de mi carrera he visto muchos eventos fracasar rotundamente porque se organizan solo con corazonadas, el veredicto es claro.
Sin un método profesional, el golf es solo un pasatiempo de fin de semana. Pero cuando se hace con rigor y conocimiento, se convierte en la mejor herramienta de ventas para cualquier compañía.
El instituto aporta toda la estructura necesaria para medir los resultados reales del evento. A través de este brazo académico, logran demostrarle a los directores de las empresas, con números comprobables, que esas cinco horas caminando por el pasto generaron contactos nuevos, mejoraron la imagen de su marca y ayudaron a cerrar ventas reales.
Cierro esta crónica con una reflexión muy personal. El nacimiento de la nueva era del golf profesional nos enseñó que incluso las tradiciones más antiguas pueden renovarse para ofrecer algo mucho más emocionante.
Hoy, gracias a la visión de productoras de alto nivel como Ewald & Kohl, entiendo perfectamente que hay un campeonato de negocios ocurriendo todos los días en los campos de nuestro país, y resulta igual de apasionante que un torneo mundial.
En un mundo donde lograr que alguien te preste atención es cada vez más difícil, el golf te regala el tiempo necesario para construir alianzas verdaderas. Y en la cima del mundo empresarial, tener una alianza verdadera lo es absolutamente todo.




